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¿Qué se hace en la primera consulta con un psicólogo? (Trazando el mapa)

septiembre 7, 2026

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En ocasiones (y no exclusivamente en la primera sesión), los pacientes llegan diciendo frases como: “Hoy no traje nada” o “No sé de qué hablar”, bajo la creencia de que siempre se debe traer un “problema” o un acontecimiento reciente minuciosamente preparado.

Es de lo más habitual sentirse algo perdido en este punto, especialmente en una primera consulta y cuando nunca se ha realizado terapia antes. ¿Qué se debería decir?

De forma generalizada, podríamos afirmar que todo psicólogo comienza por delimitar el motivo de consulta, esto es, qué llevó a la persona a buscar ayuda, desde cuándo ocurre aquello que le preocupa, cómo afecta su vida cotidiana y qué espera encontrar en terapia.

También es un momento propicio para conocer la modalidad de trabajo del profesional y plantear las dudas que puedan surgir.

Aun así, para que no sientas la presión de tener que dar respuestas “correctas”, suelo recordar a mis pacientes lo siguiente:

“Este es tu espacio”.

Esto significa que el mapa lo vamos a trazar juntos a partir de lo que traigas:

  • Lo planificado: Se pueden traer anécdotas, explicaciones o racionalizaciones de los motivos por los que creés que algo está sucediendo.
  • Lo inesperado: Puede que, detrás de tantas palabras “preparadas”, algo termine sorprendiendo. A veces surge por una intervención del terapeuta, a veces aparece en el propio discurso “como sin pensar” y, otras veces, nace de un silencio.

Cualquier cosa que suceda en una primera consulta —o en un tratamiento ya iniciado— necesita ser habilitada. Que se diga mucho o poco no es lo relevante; lo verdaderamente importante es sentir la confianza para permitir que lo que surja, se despliegue.

El peso del juicio (y no siempre es el propio)

Con una frecuencia altísima, el juicio aparece en el consultorio. Frases como “¿Está bien decir esto?” o “Ya sé que está mal lo que siento/pienso/hago”.

Lo cierto es que jamás podremos profundizar en la comprensión de lo que nos pasa si censuramos tan rápidamente nuestras emociones, pensamientos o conductas. Ante esto, me interesa devolver la pregunta: ¿Está bien? ¿Está mal?

Para que una terapia psicológica sea eficaz (además del fundamental secreto profesional que resguarda tu confidencialidad), es indispensable animarse a suspender esos juicios, aunque sea por unos momentos. ¿Qué pasaría si te lo permitieras?

💬¿Estás listo para empezar a trazar tu propio mapa?

Si te gustaría agendar una sesión, podés escribirme directamente por WhatsApp o reservar tu lugar a través del calendario online.

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¿Para qué sirve realmente ir al psicólogo? (Y por qué no hay una sola respuesta)

septiembre 1, 2026

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No existe una única respuesta a esta pregunta. Te lo digo desde ambos lados del escritorio: como profesional y como paciente.

Los ciclos de la vida cambian, cambian los problemas, cambian los entornos sociales. A veces nos resguardamos en los amigos, en la familia, en el estudio, en el trabajo o en el consumo (de sustancias, pero no únicamente) y parece que estamos mejor. Que la nube negra finalmente se ha ido —como un malestar digestivo pasajero que se alivia con un medicamento.

Sin embargo, hay momentos en la vida donde empezamos a notar —a veces de forma lenta, a veces abruptamente— que ya no nos sirven las estrategias de siempre ni el entorno de siempre. Empezamos a ver que necesitamos otro tipo de ayuda.

Lo que pasa por tu mente antes de la primera sesión

Comenzar terapia inicia con una primera consulta. En ese punto de partida, es muy común:

  • No saber qué decir o experimentar una verborragia absoluta (sí, ambas son completamente normales).
  • Llegar con suspicacia ante una persona desconocida pensando: «Solo vine porque ya no sé qué más probar».
  • Llegar esperando que el psicólogo te dé una solución mágica a tus problemas en una sola sesión.
  • Sentir miedo, ansiedad o incertidumbre.

Por todo esto, mucha gente averigua sobre los tipos de terapia intentando dar con el profesional indicado. Otros piden recomendaciones a conocidos («si le sirvió a Fulana…»), googlean al que atienda más cerca de su casa, o buscan al más económico o al más caro.

La clave principal: la alianza terapéutica

Lo cierto es que el vínculo con un psicólogo es de lo más personal que podés tener. La experiencia que resalta la mayoría de los pacientes da justo en el clavo:

Para empezar, se resume en sentirse cómodo con la persona que te está escuchando. Lisa y llanamente.

Existen muchos motivos para empezar terapia, así como múltiples corrientes teórico-prácticas y estilos de terapeuta. Pero hay algo que no puede faltar: sentirse contenido en un espacio seguro, propio y libre de juicios.

¿Para qué sirve ir al psicólogo, a fin de cuentas?

Date la oportunidad de encontrar tu propia respuesta.

💬 ¿Sentís que es momento de iniciar tu espacio?

Si estás buscando un lugar seguro para empezar a hablar de lo que te pasa, podés ponerte en contacto vía WhatsApp o hace click aquí para coordinar una primera consulta.